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El calcio ayuda a prevenir enfermedades


Alimentos ricos en calcio

Selenio, un gran Antioxidante y protector de la salud


Como hemos visto en otras ocasiones, el calcio resulta fundamental para el correcto funcionamiento del organismo, no sólo porque es el mineral con mayor presencia en el cuerpo, sino porque también resulta un gran aliado para prevenir la aparición de enfermedades, como la osteoporosis, el cáncer de colon, la presión arterial o el cálculo renal. Por eso es muy importante un consumo adecuado de calcio. Tomar alimentos ricos en calcio nos permite mantener niveles normales de este macromineral en nuestro organismo.


El calcio resulta primordial para prevenir la osteoporosis o, en su defecto, paliar los efectos de la enfermedad. Esta enfermedad provoca en quien la sufre una pérdida progresiva de la masa ósea, con la consiguiente disminución de la fortaleza del hueso. Esta es la principal causa de que los huesos de las personas con osteoporosis se fracturen con mucha facilidad. Su avance es lento y en muchas ocasiones no da síntomas hasta que se dan las primeras microfracturas, que es cuando se produce su diagnostico.


Para prevenir esta enfermedad resulta fundamental el consumo regular de alimentos ricos en calcio, sobre todo en la adolescencia que es cuando se forma la mayor parte de la masa ósea, especialmente la leche y derivados lacteos. También es muy importante llevar un estilo de vida sano, lo que conlleva realizar ejercicio físico de forma regular y eliminar el consumo de tabaco, alcohol y cafeína, ya que son enemigos e la remodelación ósea. También es importante tomar el sol de forma moderada, ya que ayuda en la síntesis de la vitamina D, necesaria para absorber el calcio.


Al contrario de lo que se pensaba hasta hace poco, el exceso de calcio no es un factor de riesgo de los cálculos renales. De hecho, distintos estudios han demostrado que bajos niveles de calcio pueden aumentar el riesgo de padecer cálculos renales. El calcio tiene la facultad de unirse al oxalato en el intestino, evitando que se causen cálculos renales.

La ingesta insuficiente de calcio tiene influye también en la aparición de enfermedad periodontal. De hecho, uno de los primeros huesos que sufre las consecuencias de la pérdida de calcio es la mandíbula. Por eso es fundamental consumir calcio en las cantidades recomendadas para luchar contra esta enfermedad periodental. Por último, el calcio también influye en la presión arterial, de modo que un consumo limitado de calcio provoca que aumente la presión de la sangre. Especialmente importante es aumentar el consumo de calcio durante el embarazo, para evitar de este modo la presencia de hipertensión.


Como vemos, el calcio juega un papel muy importante en nuestro organismo y nos ayuda a prevenir un gran número de enfermedades, así como mantener nuestros huesos en buen estado.


F: http://www.cosasdesalud.es

Vinagre de manzana: un aliado para la salud


La manzana es bien conocida por ser una fruta buena para nuestra salud y el tenerla incorporada es un claro indicio de que nuestra dieta es sana o por lo menos busca serlo. Pero ¿qué hay de los derivados de esta fruta? El vinagre de sidra de manzana es uno de esos alimentos derivados y en sí mismo, constituye un complemento digno de ser alabado por sus importantes propiedades.



Se trata de un aderezo que se ha "vuelto famoso" hace relativamente poco tiempo. Sin embargo, sus propiedades curativas no son nada nuevo para el hombre. La historia demuestra en numerosos testimonios que el vinagre de manzana fue utilizado para el tratamiento de enfernedades desde los tiempos más remotos y que además ha sido parte de distintas culturas y de distintas épocas visto como condimento, como conservante e incluso como como medicina.


Origen y nutrientes

El vinagre de sidra de manzana es el producto de la fermentación producida por bacterias y hongos de los azúcares de la manzana, los cuales son convertidos en alcohol y ácido acético, es decir vinagre.



La principal característica de este vinagre de sidra de manzana el contener vitamina C, vitamina E, vitamina A, vitamina B1, vitamina B2, vitamina B6 , betacaroteno, bioflavonoides, ácido acético, ácido propiónico, ácido láctico, enzimas, aminoácidos, potasio, minerales y oligoelementos de potasio, calcio, magnesio, fósforo, sodio, cobre y hierro. Hablamos entonces de una suerte de complejo nutritivo muy importante y completo.





Beneficios para la salud

Hoy en día este vinagre es popular como un apoyo en la pérdida de peso ayuda. Una cucharada al día antes de las comidas, algunos dicen, ayuda a disminuir el apetito y a aumentar el metabolismo pero no hay evidencias científicas de esta afirmación.



Lo que si ha sido probado por investigadores es que este vinagre posee capacidades para combatir la diabetes, el colesterol, la presión arterial y prevenir problemas del corazón y cáncer.


Modalidades de ingesta

En cuanto a la ingesta, no es necesario que el vinagre se ingiera o se utilice como aderezo para poder obtener sus beneficios. Puede también utilizarse a modo de humectante natural o de tónico para la cara, el cabello y el cuerpo de la siguiente manera:


Combinar media cucharada de vinagre de sidra de manzana con un vaso de agua fría. Esto será un remedio ideal para la caspa y dará, además, cuerpo y brillo al cabello siempre y cuando no te importe el olor.
Si eres propenso a las manchas del acné o de la edad, el uso de vinagre de manzana en la cara a modo de tónico durante la noche hará que las bacterias desaparezcan y se aligere la decoloración de las zonas perjudicadas.
El blanqueado de los dientes también es barato. Con un cepillo y un poco de vinagre de manzana el ácido ayuda a eliminar las manchas y los dientes se verán más brillantes. Esto es efectivo pero no se puede hacer con mucha frecuencia dado que el ácido desgasta el esmalte de los dientes.



Precauciones

A modo de cierre es importante resaltar que, al igual que ocurre con todos los suplementos, debemos preguntar a nuestro médico antes de comenzar a tomar vinagre de sidra de manzana.



No es un condimento que pueda aplicarse para todos, se trata de ácido puro si no es diluido y por ello puede dañar el esmalte dental y los tejidos en la boca y el esófago. Incluso, si no se lo mezcla con suficiente agua, puede causar quemaduras por contacto en la piel. El uso a largo plazo de este tipo de vinagre puede también reducir los niveles de potasio y contribuir a la osteoporosis así como también puede interactuar con ciertos medicamentos. Otro aspecto a tener tener en cuenta es que contiene cromo y dicha sustancia afecta a los niveles de insulina, por lo que las personas con diabetes deben tener especial cuidado con este alimento.






Teniendo en cuenta las bondades y los problemas que genera su ingesta en determinadas situaciones, podremos tener al vinagre de sidra de manzana como una opción viable y sana a incorporar a nuestra dieta y con ello una alimentación basada cada vez más en alimentos elegidos especificamente por sus beneficios para nuestra salud.

El aceite de oliva y sus beneficios para la salud ocular


Los beneficios del aceite de oliva para la salud dejaron de ser un secreto hace ya tiempo. Para ratificar esto, nuevas investigaciones profundizan en sus propiedades y descubren nuevas aplicaciones.

En esta ocasión, un estudio realizado por expertos de la Universidad de Sydney y el Centro para la Investigación del Ojo, en Australia, reveló que el aceite de oliva también es bueno para la salud ocular, pues podría prevenir, en particular la degeneración macular del ojo, una enfermedad que afecta a la retina de las personas mayores de 60 años y que constituye la segunda causa de ceguera en los ancianos, después de la diabetes.

El informe, que fue publicado en el Archivo de Oftalmología de esa casa de estudios, se basó en el relevamiento de 9.234 adultos que llevaban una dieta mediterránea rica en ácidos Omega 3 (los cuales se encuentran en el pescado, las nueces y el aceite de oliva). Luego de un periodo de tiempo, los especialistas encontraron que estas personas presentaban menos riesgos de desarrollar problemas en la retina.

El aceite de oliva posee además componentes que protegen los vasos sanguíneos de los ojos, lo que disminuye el riesgo de la pérdida de visión, sobre todo a partir de los 50 años.

En cuanto a la cantidad que debe consumirse de este producto, la Agencia de Alimentos y Medicamentos recomienda tomar 2 cucharadas (23 gramos) al día. Si bien todos los aceites de oliva contienen grasa monoinsaturada, aquellos que poseen la clasificación de “virgen” y “extra virgen” son los más beneficiosos para la salud del corazón y los ojos, ya que al ser menos procesados conservan los más altos niveles de polifenoles, un antioxidante que es esencial para el organismo

Qué debes consumir con moderación para conservar la salud de los huesos


Favorecer el desarrollo y mantenimiento de huesos sanos es en gran parte, responsabilidad de nuestros hábitos, y sobre todo, la dieta puede ser un factor determinante, por eso, te contamos qué alimentos debes consumir con moderación para conservar la salud de los huesos.

Dado que la presencia de calcio es imprescindible para sostener un buen recambio y mantenimiento óseo, los alimentos que debes consumir con moderación porque afectan la disponibilidad de calcio son:
Refrescos: sobre todo aquellas bebidas de cola, por tener una alta proporción de ácido fosfórico que compite con el calcio y reduce su absorción, pueden afectar la salud de nuestros huesos. Por lo tanto, para conservar la salud ósea, los refrescos no deben ser la bebida habitual en nuestra dieta.
Café: el excesivo consumo de café durante el día se traduce en un gran ingreso de xantinas, sustancias que aumentan la excreción de calcio por orina y por lo tanto, favorecen la desmineralización ósea. No más de 3 tazas de café a diario es lo aconsejable para conservar la salud de los huesos.
Sal: los alimentos salados y la sal de mesa usada en grandes cantidades, elevan la calciuria debido al sodio y por ello, favorecen la pérdida de calcio que afecta el mantenimiento de huesos de forma negativa. Debemos consumir con moderación sal de mesa y al mismo tiempo, reducir la ingesta de alimentos salados como fiambres, conservas, enlatados, snacks y galletas saladas.
Alcohol: beber una copa de vino a diario no implica ningún problema para la salud de los huesos, pero si bebemos en exceso gran parte de los días de la semana, el alcohol favorece la excreción de calcio por orina y por ello, afecta la salud ósea.
Carnes: su contenido en proteínas ricas en aminoácidos azufrados hace que un consumo elevado de carnes incremente la calciuria o excreción de calcio por orina, lo cual también dañaría la salud de los huesos. Las proteínas vegetales tienen efecto menor, pero de igual manera, dietas muy altas en proteínas pueden afectar negativamente nuestros huesos.


Como podemos ver, todos estos factores consumidos con moderación pueden estar presentes en nuestra dieta, pero en exceso, favorecen la pérdida de calcio o reducen su absorción afectando negativamente la salud de los huesos. Entonces, para conservar la salud ósea, ten en cuenta los alimentos antes dichos.

Encontrando los mejores momentos para tomar agua.


Tomar agua regularmente a través del día es algo que escuchamos constantemente en todos los medios que tienen que ver con la salud. El agua nos ayuda a limpiar nuestras toxinas, mantiene nuestros órganos hidratados, previene la fatiga y ayuda a mejorar la energía, así como también hace de soporte para muchos otros beneficios para nuestra salud.

Pero si bien obviamente es cierto que tomar una buena cantidad de agua todos los días puede tener un efecto muy positivo en nuestro cuerpo en general, parece que tal vez siempre nos olvidamos de la mejor razón para mantenernos hidratados.


Podría ser posible que tomar suficiente agua en los momentos correctos es un secreto de las personas flacas y saludables, ya que el agua tiene propiedades que ayudan a regular el apetito. Hay conocimientos antiguos acerca del cuerpo confundiendo hambre por sed; todos hemos pasado por lo siguiente: tener muchísimo hambre, comer una comida bien copiosa y luego tener hambre nuevamente a las 2 o 3 horas. Y el problema ahí es que nuestro cuerpo nos está pidiendo agua, pero lo confundimos como si nuestro cuerpo tuviese más hambre. Tomar un vaso o dos de agua debería sacarnos el “hambre” fácilmente.

Nos dicen que tengamos en cuenta que el 2% de deshidratación en el cuerpo puede tener un gran impacto en nuestro bienestar. Mientras que esto probablemente sea cierto, es bastante difícil deshidratar el 2% de nuestro cuerpo, lo que requeriría no tomar agua y transpirar mucho; y en dicho caso tendríamos mucha sed, lo que nos haría querer tomar agua rápidamente.

La manera en la que menos nos esperamos que nuestro cuerpo esté un poco deshidratado es comiendo comidas muy copiosas. Esto es porque los alimentos van a tu estómago y se empapan en agua de tu cuerpo que utiliza para la digestión, y esto te puede dejar bastante deshidratado pero no en la manera convencional, lo cual causa que el cuerpo se confunda un poco en el estímulo y nos termina diciendo que tenemos más hambre, cuando en realidad lo que necesita es agua.

Entonces, los momentos más importantes para tomar agua son:

- Antes de las comidas principales (con el estómago vacío)
- Luego del ejercicio (con un poquito de sal marina dentro)
- En la mañana, luego de despertarse (también con un poquito de sal marina dentro)

Encontrando los mejores momentos para tomar agua.


Tomar agua regularmente a través del día es algo que escuchamos constantemente en todos los medios que tienen que ver con la salud. El agua nos ayuda a limpiar nuestras toxinas, mantiene nuestros órganos hidratados, previene la fatiga y ayuda a mejorar la energía, así como también hace de soporte para muchos otros beneficios para nuestra salud.

Pero si bien obviamente es cierto que tomar una buena cantidad de agua todos los días puede tener un efecto muy positivo en nuestro cuerpo en general, parece que tal vez siempre nos olvidamos de la mejor razón para mantenernos hidratados.


Podría ser posible que tomar suficiente agua en los momentos correctos es un secreto de las personas flacas y saludables, ya que el agua tiene propiedades que ayudan a regular el apetito. Hay conocimientos antiguos acerca del cuerpo confundiendo hambre por sed; todos hemos pasado por lo siguiente: tener muchísimo hambre, comer una comida bien copiosa y luego tener hambre nuevamente a las 2 o 3 horas. Y el problema ahí es que nuestro cuerpo nos está pidiendo agua, pero lo confundimos como si nuestro cuerpo tuviese más hambre. Tomar un vaso o dos de agua debería sacarnos el “hambre” fácilmente.

Nos dicen que tengamos en cuenta que el 2% de deshidratación en el cuerpo puede tener un gran impacto en nuestro bienestar. Mientras que esto probablemente sea cierto, es bastante difícil deshidratar el 2% de nuestro cuerpo, lo que requeriría no tomar agua y transpirar mucho; y en dicho caso tendríamos mucha sed, lo que nos haría querer tomar agua rápidamente.

La manera en la que menos nos esperamos que nuestro cuerpo esté un poco deshidratado es comiendo comidas muy copiosas. Esto es porque los alimentos van a tu estómago y se empapan en agua de tu cuerpo que utiliza para la digestión, y esto te puede dejar bastante deshidratado pero no en la manera convencional, lo cual causa que el cuerpo se confunda un poco en el estímulo y nos termina diciendo que tenemos más hambre, cuando en realidad lo que necesita es agua.

Entonces, los momentos más importantes para tomar agua son:

- Antes de las comidas principales (con el estómago vacío)
- Luego del ejercicio (con un poquito de sal marina dentro)
- En la mañana, luego de despertarse (también con un poquito de sal marina dentro)

Las grasas trans: un peligro latente


Uno trata de cuidarse, al menos en forma general. Comer más sano, hacer ejercicio, mantenerse activo. Y si se puede, y no queda sacrificado el sabor, uno no encuentra problemas en preferir la versión Light, cero porciento colesterol y sin contenido graso. Al fin y al cabo, que más quisiera uno que poder comer rico y sano.El problema esta en que esto de comer sano se hace cada vez más complicado.

Todos los días nacen fórmulas y suplementos nuevos: yogures con “bio” o “regularis” algo, alimentos con distintos omegas (3,6,9), jugos con todos los tipos de vitaminas, leches reforzadas en calcio, hierro, zinc, y lo que venga. Uno ya no sabe qué son esas cosas, para qué sirven, o si realmente existen. Sin embargo las termina comprando.

La última novedad en el mundo de las etiquetas alimenticias, es la promesa de un contenido con cero porciento en grasas trans. Uno se pone contento, agarra el paquete de papas chips que iba a comprar y se lo come de una, sintiéndose menos culposo mientras piensa: “cero porciento en grasas trans”.

¿Pero que es la grasa trans? ¿Es algo que los alimentos tenían y ahora no? ¿O es simplemente algo que nunca tuvieron pero que anuncian para crearnos una falsa imagen de “más sano“?. Para aclarar estas dudas hay una sola salida: indagar en el mundo de las grasas trans.

Pero empecemos desde el principio: ¿qué es la grasa dietética?


Las grasas dietéticas son aquellas que encontramos en los alimentos, y son parte esencial de cualquier dieta saludable. Los componentes básicos de las grasas dietética son los ácidos grasos. Todas las grasas dietéticas contienen una mezcla de ácidos grasos saturados y ácidos grasos insaturados. El tipo de ácido graso que predomine será el que determine si una grasa es sólida o líquida, y si se la caracteriza como saturada o insaturada.

Las grasas de origen animal como son el suero vacuno, la manteca y los aceites vegetales (como por ejemplo el aceite derivado de la palma, de la nuez y del coco) tienen una consistencia firme a temperatura ambiente, y contienen niveles más altos de ácidos grasos saturados. Por esto mismo se los considera grasas saturadas.

Los aceites como el de soja, el de maíz, semilla de algodón, u otros vegetales, tienen una consistencia más bien líquida a temperatura ambiente y contienen niveles más altos de ácidos insaturados. Siendo así considerados, como grasas insaturadas.

Las grasas trans son ácidos grasos insaturados, que se forman cuando los aceites vegetales se procesan y se transforman en más sólidos o en un líquido más estable. Este proceso se llama hidrogenación. Aunque también hay grasas trans en alimentos naturales, como ciertas carnes y productos lácteos.

Entonces, ¿Qué alimentos contienen grasas trans? Las grasas trans están presentes, en diferentes cantidades, en una amplia variedad de alimentos. Por ejemplo, en la mayoría de los alimentos hechos a base de aceites parcialmente hidrogenados, como los productos horneados, fritos, y a la margarina. La mayoría de las grasas trans provienen de los alimentos procesados y solo aproximadamente 1/5 de las grasas trans de nuestra dieta, provienen de fuentes animales.

La razón por la que se incorporan grasas trans a los alimentos mediante ese proceso de hidrogenación, que convierte a los aceites en un líquido más estable o en un elemento semisólido, es para lograr una fabricación de productos alimenticios de alta calidad; que se mantengan frescos durante más tiempo y tengan una textura más apetitosa. No siempre es posible reemplazar a los aceites no hidrogenados debido a las diferencias en las maneras en que dichos aceites funcionan para producir alimentos aceptables.

Por ejemplo, usando aceite vegetal parcialmente hidrogenado para elaborar una margarina, puede obtenerse un aderezo untable con menor contenido de grasa saturada que la manteca y que se puede usar adecuadamente si se lo retira del refrigerador. Puede producirse grasa para freír papas, bases para tartas hojaldradas y galletas saladas más crocantes. Los productos que se fabrican con aceites parcialmente hidrogenados no se ponen rancios (las grasas adquieren un sabor extraño) tan rápidamente como aquéllos que se fabrican usando aceites no hidrogenados.

Además se utilizan las grasas trans como forma de sustituir a las grasas para hornear y freír que contienen niveles más altos de grasas saturadas ( por ejemplo las grasas vacunas, la manteca y otros aceites vegetales altamente saturados como el de palma, nuez de palma y aceites de coco) .

A mediados de la década del 80, la industria alimenticia respondió a las recomendaciones de las autoridades sanitarias y a los intereses de los consumidores, para tratar de reducir la cantidad de aceites altamente saturados y de grasas animales que se utilizaban en los alimentos. La mejor alternativa, y en muchos casos la única, era reformular los productos y reemplazar las grasas altamente saturadas por aceites vegetales parcialmente hidrogenados.

Pero de los 80′ al momento, la tortilla se dio vuelta y mostró otra cara. Recientemente, se descubrió que las grasas saturadas, las grasas trans y el colesterol dietético aumentan el nivel del colesterol LDL (”malo”) en la sangre. Y existen evidencias que sugieren que el consumo de grasas trans, disminuye el nivel de colesterol HDL (”bueno”). Y como sabemos, el nivel alto de colesterol aumenta el peligro de las complejas enfermedades cardiovasculares.

Es así que la cosa se complica, y el que optó en los 80 por olvidar la manteca en favor de la margarina, debe volver a sus andanzas viejas y comenzar a entrenarse para leer etiquetas, buscando la nueva frasecita mágica: “sin grasas trans” .

Via | ific.org

Las propiedades nutritivas del pollo


El pollo es una gran fuente alimentaria para todos aquellos que llevan una dieta equilibrada o quieren empezar con ella. Las diferentes formas de cocinar las recetas de pollo aportan las cantidades necesarias de energía, vitaminas y minerales, que ayuda a mantener el organismo en forma y sentirse bien físicamente.

Durante la infancia también puede ser un alimento enriquecedor en la cadena alimentaria de los niños, puesto que se puede combinar con muchos alimentos y es altamente nutritiva. En el periodo de embarazo su aporte de vitamina B y ácido fólico la convierten en una de las mejores formas de evitar la espina bífida.



A la hora de cocinar, dependiendo de la parte del pollo que se prepare, la aportación nutritiva puede variar. Por ejemplo, las pechugas (sin piel) la parte del animal con menos colesterol y un aporte de 112 calorías, 2,8 gr. de grasa y 96 mg. de colesterol. Sin embargo los contra mulsos y el hígado tiene mucho más contenido de colesterol.

Cuando se habla ya concretamente de platos, tenemos el clásico pollo a la cerveza o el madrileño pollo al chilindrón y habría que calcular el número de ingredientes adicionales que se le añaden como patatas fritas, champiñones para ver las verdaderas propiedades nutritivas del plato y sus aportes calóricos.

Buenos hábitos alimenticios


Un buen estado de salud comienza por una correcta alimentación. Por eso te presentamos una serie de buenos hábitos alimenticios que no deberás ignorar si quieres mantenerte fuerte y en forma.

Consume una variedad de alimentos ricos en nutrientes. Necesitas más de cuarenta nutrientes para mantener la buena salud y por lo tanto tu dieta debe ser completa. Tu comida diaria debe incluir pan y otro productos integrales, frutas, verduras y granos. Carnes rojas magras, carnes blancas y pescado. La cantidad de estos alimentos dependerá básicamente de tus necesidades energéticas.

Come porciones moderadas. Si mantienes las porciones en un tamaño adecuado es más probable que te mantengas saludable. Además, come regularmente. Saltearte las comidas hará que tengas hambre y eso resultará en atracones posteriores. Además, si te sientes demasiado hambriento será más probable que te despreocupes del aspecto nutricional. Ten claro que los snacks entre comidas pueden refrenar tu hambre pero jamás deberían sustituir a ninguna de las comidas.

No elimines ciertos alimentos, simplemente modera su consumo. Si eres amante de los dulces o de los alimentos altos en grasas no tienes porqué desterrarlos totalmente de tu dieta. Es suficiente con que sepas moderar la cantidad y la frecuencia con que los comes. Si comes carnes con demasiada grasa o tomas productos lácteos no descremados es probable que estés comiendo demasiada grasa. Utiliza la etiqueta de nutrientes para balancear tus opciones.

Opta por la carne magra y por los productos lácteos. De esa forma reducirás tu consumo de grasas considerablemente. Si te encanta el pollo, por ejemplo, no tienes porqué abandonarlo. Simplemente cómelo de forma menos frecuente.

Intenta balancear tus alimentos. En aquellas ocasiones en que comas un alimento alto en grasas, sal o azúcar elige en la próxima oportunidad otros que tengan menos cantidad de estos ingredientes.

Una buena forma de darnos cuenta cuáles son nuestros malos hábitos alimenticios es hacer una lista de lo que comemos. Escribe absolutamente todo lo que comes durante tres días. Luego responde las siguientes preguntas: ¿Haz agregado manteca, mayonesa o salsas a tus comidas? ¿Estás comiendo la cantidad suficiente de frutas y vegetales? Así podrás darte cuenta en dónde están los principales errores de tu dieta y comenzar a mejorar la calidad de tus comidas.

Errores que perjudican nuestro metabolismo


Muchas de las dietas que podemos encontrar nos ofrecen soluciones a corto plazo, es decir, adelgazar en un tiempo relativamente corto. Sin embargo, los medios para lograrlo no suelen ser demasiado recomendables. Saltearse comidas, hacer ejercicio con el estómago vacío o limitar demasiado nuestro consumo de calorías puede ser perjudicial para nuestro metabolismo.

Existen diferentes factores que reducen o aumentan la tasa metabólica. Estos pueden ser la edad, el sexo, los hábitos de sueño o la masa muscular. Generalmente tendemos a ocuparnos de sólo uno de ellos, por ejemplo, centrándonos en el desarrollo de los músculos y descuidando el sueño. Sin lugar a dudas, esto no nos dará resultados positivos.

Otro error es cuando se restringen demasiado las calorías. Cuando nuestra ingesta de comida es demasiado baja el metabolismo se ralentiza para lograr un equilibrio. Tal vez puedas perder peso pero esto puede significar una reducción de la masa muscular. Además, esta disminución de peso será temporal.

La negligencia más grave es el uso de píldoras para adelgazar. El metabolismo es afectado tremendamente por este tipo de prácticas. Los resultados de tomar pastillas adelgazantes serán sólo a corto plazo. Tú debes pensar, por el contrario, en tu bienestar a largo plazo.

Existen formas de adelgazar sin poner en riesgo nuestra salud. Por lo tanto, debemos inclinarnos por estos métods y evitar caer en prácticas inadecuadas

Cómo evitar la retención de líquidos


Las piernas, el abdomen y las manos son aquellas zonas de nuestro cuerpo que más fácilmente acumulan líquidos. Existen varias razones por las cuales tu cuerpo puede estar reteniendo demasiada agua. Para evitar que esto suceda integra los siguientes consejos a tu vida cotidiana. Así podrás descubrir las formas más eficaces para evitar la retención de líquidos.

En primer lugar debes disminuir el consumo de sal. Una de las principales causas de la retención de líquidos es un exceso en el consumo de alimentos salados. Únicamente deberías consumir 3 cucharaditas de sal al día. Dado que un exceso de sodio llevará a una retención excesiva de agua debes controlar su consumo.

Inclinate por alimentos diuréticos. Aquí te presentamos una lista de algunos diuréticos naturales:

- sandía, maíz, uvas, pepino y espárragos
- café, jugo de arándanos y té negro
- repollo, berro, espárragos, remolachas, lechuga, tomates, pimientos, zanahorias, cebolla, apio y perejil
- jengibre, ajo, diente de león, enebro, el hinojo y el vinagre de sidra de manzana

Además, aumenta tu consumo diario de calcio y de potasio. Ambos son importantes para ayudar a nuestro organismo a procesar el agua correctamente. Toma un suplemento o consume más alimentos ricos en estos minerales para evitar la hinchazón.

Dale a tu cuerpo vitaminas B y C. Estas vitaminas nos aseguran que se produzca una correcta circulación de agua en nuestro organismo. Suma estas vitaminas de forma de complemento o consume alimentos ricos en ellos. La alfalfa, la frambuesa, el berro y las algas son buenas fuentes de vitaminas B y C.

Ejercítate media hora al día. Está comprobado que la actividad física nos ayuda a que nuestro cuerpo funcione mejor y, en particular, favorece nuestra circulación. Por otra parte, evita el estrés. Este produce efectos negativos sobre nuestro cuerpo.

Por último, debes tener en cuenta que el consumo de alcohol y el tabaquismo contribuyen a la retención de líquidos. A su vez, utilizar prendas ajustadas nos corta la circulación y nos dificulta la eliminación de agua. Además, siempre es recomendable beber bastante agua. Esto te ayudará a deshacerte del sodio, uno de los principales motivos de la rentención de líquidos.

Obesidad y diabetes, las enemigas del sistema inmunológico

Recientes investigaciones así lo revelaron. Estudios demostraron que ratones obesos y con diabetes tipo 2 no poseían un tipo de células cuya carencia desencadena un proceso inflamatorio que contribuye al aumento de peso y a la resistencia a la insulina


La revista Nature publicó los resultados de cuatro investigaciones que demuestran que las células T, que hasta ahora se pensaba que sólo regulaban otras células inmunes, también hacen de enlace entre el sistema metabólico y el sistema inmunológico. Los investigadores comprobaron que los ratones obesos y con diabetes tipo 2 no tienen células T en su tejido adiposo.

Según el diario El País, los investigadores estudiaron el tejido adiposo, en el que no sólo se encuentran adipocitos (las células que acumulan la grasa), sino también células del sistema inmunológico que forman un complejo engranaje. Si bien hasta ahora se pensaba que las células T sólo controlaban la presencia de linfocitos T y garantizaban que éstos atacasen a un patógeno extraño en la justa medida, sin excederse y sin dañar los tejidos, los investigadores descubrieron que su papel va mucho más allá y que su ausencia en individuos obesos estaría relacionada con el desarrollo de la diabetes tipo 2.

"La presencia de estas células en el tejido adiposo de los individuos más delgados los protege contra la diabetes tipo 2 y la resistencia a la insulina", dijo Laura Herrero, del grupo de investigación de Regulación Génica de la Oxidación de ácidos grasos de la Universidad de Barcelona.

Así, el motivo es que la ausencia de células T incide en la respuesta inflamatoria. "Además, descubrimos que otro tipo de células inmunológicas inflamatorias, los macrófagos, están inversamente relacionadas con estas células. Es decir, que mientras que el tejido adiposo de un individuo obeso y diabético está lleno de macrófagos inflamatorios y casi sin células T, en el tejido adiposo de un individuo con peso normal la situación es contraria", explicó Herrero.

En definitiva, los investigadores creen que la inflamación ocasionada por los macrófagos produce resistencia a la insulina y que, por tanto, las células T reguladoras son las encargadas de mantenerlos a raya en el tejido adiposo normal, previniendo así la inflamación.

Los resultados aportan nuevos enfoques terapéuticos ante la obesidad y la diabetes, potenciando las propiedades antiinflamatorias de las células T y de los mastocitos. De hecho, en otro de los estudios que publica Nature, los investigadores administraron dos medicamentos que se utilizan para tratar la alergia a ratones obesos y con diabetes tipo 2. Así, lograron reducir tanto su peso como la resistencia a la insulina.

Tanto la diabetes tipo 1 como la de tipo 2 suponen una producción anormal de insulina. Sólo la de tipo 1 se considera como una enfermedad autoinmune, porque el sistema inmunológico ataca las células beta del páncreas que se encargan de producir la insulina.

Pese a que hasta ahora se creía que la diabetes de tipo 2 era una enfermedad estrictamente metabólica y que lo que ocurría era que las células se iban volviendo "sordas" ante las señales de la insulina y perdían su capacidad para metabolizar la glucosa, estos resultados demuestran que en estos casos el sistema inmunológico también interviene de forma crucial.

En otras investigaciones recientes se relacionó esta desregulación de las defensas con enfermedades como la esclerosis múltiple e, incluso, con ciertos tipos de cáncer. Si bien ahora, tanto la diabetes como la obesidad estaban consideradas como trastornos del sistema metabólico, "parece que vamos a presenciar la emergencia de una nueva disciplina biomédica: inmunometabolismo", aseguró Diane Mathis, de la Harvard School of Medicine.

Alimentos ricos en vitamina D


Hoy hablaremos de la vitamina D y de sus principales aportes a nuestro organismo. En primer lugar debemos destacar su importancia al momento de mantener los niveles sanguíneos normales de calcio y fósforo. La vitamina D mejora nuestra absorción de calcio, ayudando a formar y mantener nuestros huesos fuertes. Sin ella, se vuelven delgados y quebradizos.

Seguramente te preguntarás cuáles son las principales fuentes de vitamina D. En primer lugar la exposición al sol permite que nuestro cuerpo pueda obtenerla. Por otra parte también podemos adquirirla a través de nuestra dieta. Los alimentos ricos en vitamina D incluyen:

- pescados como bagre, salmón, caballa, sardinas enlatadas, atún
- huevo entero
- hígado de res
- aceites de hígado o de pescado como el aceite de hígado de bacalao
- productos lácteos como el queso, la mantequilla, la crema de leche y la leche enriquecida.
- cereales enriquecidos

Una persona con deficiencia de vitamina D puede desarrollar enfermedades como el raquitismo y la osteomalacia. Una deficiencia de vitamina D puede ocurrir cuando la ingesta dietética de vitamina D es insuficiente, cuando hay una exposición limitada al sol o cuando el riñón no puede convertir la vitamina D en su forma activa.

Demasiada vitamina D, por otra parte, puede causar náuseas, vómitos, falta de apetito, estreñimiento, debilidad, dolor de huesos y pérdida de peso. También puede causar cálculos renales o calcificación de tejidos blandos. También puede aumentar los niveles sanguíneos de calcio (esto causa alteraciones del ritmo cardíaco).

A través de este artículo podrás descubrir más razones por las cuales nuestro cuerpo necesita consumir vitamina D.

Obesidad y actividad física


La actividad física siempre ocupó un sitio de privilegio entre las medidas terapéuticas para la obesidad o en la prevención de la misma, porque la simple observación mostraba que las personas con intensa actividad física eran más delgadas que los de hábitos sedentarios. Incluso hay referencias sobre su aplicación con motivos terapéuticos en el siglo V antes de Cristo. Recién en la actualidad se sabe que la actividad física es muy poco útil por si misma para perder peso porque no es tan eficaz como se creía para provocar un aumento del gasto calórico. Sin embargo la actividad física programada puede conseguir una mejoría notoria en los factores de riesgo asociados, y sólo los que pierden peso realizando una actividad física importante no pierden masa muscular (Masa libre de grasa o FFM) siendo por ese motivo los únicos que pueden mantener el peso perdido a largo plazo ya que conservan un metabolismo basal elevado. A nivel del metabolismo muscular aumenta la sensibilidad a las catecolaminas debido a una disminución de la respuesta adrenérgica alfa y aumento de las beta durante el ejercicio, efecto que persiste durante el reposo y también aumenta la sensibilidad a la insulina fenómeno, que ampliaremos más adelante. Esto provoca una mayor respuesta lipolítica (quemadora de grasas) y termogénica (productora de calor), siendo el mejor activador fisiológico para la oxidación de los lípidos. Eficacia A nivel cerebral el ejercicio de moderada intensidad disminuye el apetito por las grasas, aumentando el hambre por los hidratos de carbono para asegurar la reposición del glucógeno utilizado. Tiene efecto antidepresivo y aumenta enormemente la sensación de bienestar físico por el aumento de beta-endorfinas que provoca. Cuando el ejercicio es intenso se promueve la oxidación de ácidos grasos, mayor pérdida de grasa subcutánea y mayor conservación de la masa magra como ya lo mencionáramos anteriormente. O sea que el ejercicio (particularmente aeróbico) siempre es de gran utilidad si se realiza en forma programada y constante. Existen algunas circunstancias (que son muy frecuentes en la practica clínica) donde se lo prescribe terapéuticamente como a cualquier fármaco, viéndose que su eficacia es superior en más de un 50% comparado con la del mejor de los medicamentos disponibles en la actualidad (especialmente la insulinoresistencia). Cuando hablamos de la obesidad podemos referirnos a las posibles etiologías. Pero cuando nos preguntamos cuáles son los factores reconocidos como "DETERMINANTES", nos referimos a aquellos cuya sola presencia produce aumento desmedido de peso y vemos solamente 3 causas. una baja masa libre de grasa. un cociente respiratorio alterado. la Insulinoresistencia. Glucosa, insulina y obesidad En condiciones normales después de una comida (post absorción de la glucosa) la mayoría del aprovechamiento de la glucosa se produce en tejidos insulino independientes (no necesitan la insulina para aprovechar la glucosa) de los cuales el cerebro consume aproximadamente el 50% de ella y otro 25% en órganos esplácnicos. El 25% de la glucosa restante es consumida o utilizada en tejidos que necesitan la insulina para aprovecharla (insulino dependientes). El principal de estos tejidos es el músculo y en mucho menor medida, el tejido adiposo. La captación basal de glucosa está acoplada con su liberación por parte del hígado. Cuando se ingiere o se inyecta glucosa este balance se rompe y el mantenimiento de una glucemia normal depende de tres procesos que deben ocurrir simultáneamente de manera coordinada e integrada. En respuesta al incremento glucémico la secreción pancreática de insulina es estimulada y la combinación de hiperinsulinemia mas hiperglucemia es mucho más efectiva para producir la captación de glucosa por tejidos esplácnicos (hígado e intestino), tejidos periféricos (principalmente músculo), y suprimir la producción hepática de glucosa. La resistencia a la acción de la insulina en el músculo, es la principal causa del incremento de los niveles plasmáticos de insulina (hiperinsulinemia), y ésta a su vez, es el más importante determinante de obesidad particularmente de tronco (individuos panzones), hipertensión arterial, aumento del colesterol LDL (malo), reducción del colesterol HDL (bueno), aumento de triglicéridos, con el consiguiente desarrollo de enfermedades cardiovasculares y Diabetes tipo II........

Fuente: todomujeryhombre.com

4 Falsos mitos de las dieta... ¡Destiérralos!


Cuando a una le da por hacer dieta, son muchas las ideas equivocadas entorno a los alimentos buenos y malos. Que si tal engorda, que si cual tienen más grasas. En este momento, en el que el veranito se está acercando a mucha velocidad, es momento que desterremos esos falsos mitos ¡Atenta!

Los platanos engordan: es falso, no engordan si se comen en una cantidad razonable. Tiene las mismas calorías que un huevo cocido.

El estrés engorda: hay quien el estrés le da por comer y a otros por dejar de comer. Pero lo que está claro que los nervios no engordan, lo hace lo que comes. Si estar bajo presión te genera unas ganas locas de pegarte un atracón de golosinas... el resultado es evidente.

Al hacer dieta hay que eliminar las grasas: es correcto. No importa tanto las calorías como las grasas. Por eso, es mejor que busques alimentos bajo en grasas. Y presta mucha atención a las grasas saturada, que son tus auténticas enemigas.

El cerdo engorda: está claro que el cerdo no es muy recondable en las dietas, sin embargo depende de la parte que se coma. Por ejemplo, los filetes, el lomo y el solomillo de cerdo, tienen las mismas calorías que la pechuga de pollo sin piel.

Fuente: Hoy Mujer

Bocadillos contra el sobrepeso... ¡Lo recomiendan los médicos!


¿Sabías que un bocadillo tiene las mismas calorías que un bollo, pero es más sano? Los expertos consideran que los bocadillos son un alimento perfecto que hay que combinar con ejercicio físico, que se tardan más tiempo en comer y sacian más que los bollos

'Bollos, chucherías, refrescos... Son los enemigos de la alimentación de los niños', afirma el presidente de la Fundación Dieta Mediterránea, Luis Serra. 'Los bollos los engullen y les engordan', dice.

¿Y cuáles son los bocadillos más sanos?, los más sanos son los de jamón con tomate o de sardinas con tomate. Además, les ayuda a desarrollar una mandíbula más fuerte... ¡Quien diría que tenían tantos beneficios los bocadillos!

Fuente: diario ¡Qué!

No todas las calorías son iguales al momento de perder peso


Para los que se obsesionan con contar las calorías que ingieren durante el día en el intento de adelgazar, tengo una noticia que aliviará su preocupación, pues no solo es importante las calorías que consumes sino de que alimentos vienen las mismas.

No todas las calorías son iguales, y esto demuestra que lo primordial al momento de perder peso o cuidar la salud no son las calorías sino la calidad de la dieta y los nutrientes que protagonizan los alimentos que ingerimos.


Esto es lo que ha comprobado un reciente estudio que asegura, que no es lo mismo comer 100 calorías provistas por carbohidratos de alto índice glucémico que ingerir el mismo valor calórico a través de proteínas. Y es que la diferencia, además de los efectos de cada nutriente en el organismo, estaría dada por la respuesta de la insulina, hormona anabólica por excelencia, cuya función es incluir glucosa en las células.

Es decir, ante la ingesta de 100 calorías de pastel de chocolate, de seguro se elevaran mas los niveles de glucemia y por tanto, los de insulina en sangre, que si ingerimos 100 calorías en forma de pescado.

Este mayor pico de insulina es el que puede inducir una resistencia a la insulina, que a largo plazo, genera enfermedades tales como la diabetes tipo 2, por ejemplo. Asimismo, la mayor cantidad de insulina circulante ha sido asociada a inflamación, lo cual se vincula a un mayor riesgo de cáncer y promueve la acumulación de grasa en el abdomen, originando así, una obesidad central con grandes peligros para la salud.

Este estudio nos invita a tomar conciencia acerca de la calidad de la dieta que llevamos y nos abre los ojos, ya que no es necesario contar las calorías que ingerimos, pues claro esta que 50 calorías de lentejas no sera lo mismo para nuestro cuerpo que recibir 50 calorías a través de patatas fritas.

Además de los procesos metabólicos que pueden alterarse, consumir más grasas saturadas y azucares simples, entorpecerá la circulación sanguínea, aumentará los niveles de colesterol y triglicéridos en sangre, elevará bruscamente la glucosa sanguínea y lo peor de todo, dará menos saciedad y resultará más adictivo que si, en reemplazo, comemos la misma cantidad de calorías mediante una ensalada de lentejas, verduras y atún, por ejemplo.

Otro punto a favor es la cantidad que representan las calorías de un alimento, ya que unas 5 patatas fritas tienen el mismo valor calórico que una ensalada grande de lechuga, por ejemplo. Es decir, podemos comer mas con igual cantidad de calorías.

Por supuesto, el balance energético del día es importante, pero no debemos descuidar la calidad de los alimentos y los nutrientes que componen cada uno de ellos, pues de nada servirá llevar una dieta hipocalórica si todo los alimentos que aportan energía son ricos en azúcares y grasas saturadas.

Via | Diet-blog

¿Sabes cuánta grasa saturada consumes a diario?


Los españoles fuman, no hacen suficiente ejercicio y abusan de las grasas saturadas. Ésta ha sido la alerta que lanzaron los especialistas en el Simposio 'Alimentación, grasas y salud cardiovascular en Atención Primaria', mesa redonda patrocinada por Unilever.

La profesora de la Universidad Católica San Antonio de Murcia y miembro del Instituto Flora, Dra. Juana Morillas, recordó que seguir una alimentación cardiosaludable implica disminuir el consumo de grasas saturadas y trans, sustituyéndolas por grasas mono o poli insaturadas como las del aceite de oliva, los frutos secos y los pescados azules.

El problema de las grasas trans es que son una bomba de tiempo en nuestro organismo, van obstaculizando la correcta circulación de la sangre y eliminan el colesterol bueno, generalmente las encontramos en los alimentos industrializados.

En España la ingesta media en adultos y en escolares es inferior al 1% sobre el VET (Valor Energético Total) de la dieta , por lo que se encuentra dentro del rango permitido por las recomendaciones dietéticas de las diversas Sociedades de Nutrición tanto nacionales como internacionales.

En relación con las grasas de la dieta los aspectos cualitativos son tan importantes como los cuantitativos y no solo debemos pensar en reducir la ingesta de grasa, sino en mejorar su calidad y corregir desequilibrios en el aporte, para mejorar la salud.

El aceite vegetal parcialmente hidrogenado es un ejemplo de grasa 'trans' así es que puedes verificar en los productos que adquieras que este ingrediente no esté presente.

Los aceites parcialmente hidrogenados se encuentran en productos comerciales horneados como las galletas, pastelillos, crackers y en algunos tipos de pan. También son utilizadas en algunos restaurantes para freír los alimentos.

Algunos nutricionistas de Harvard han concluido que las grasas trans pueden ser las responsables de 30,000 muertes prematuras al año por afecciones coronarias.

Cuida tu salud y tu alimentación.

Los 10 mandamientos para mantener la línea


1.Respeta las 5 comidas al día ¡No te saltes ninguna!

2.Reduce el consumo de las calorías en los días NO festivos

3.Bebe mínimo 2 litros de agua al día

4.Cuidado con las bebidas alcohólicas... ¡Bébelas con moderación!

5.En las comidas, las verduras y las frutas deben tener preferencia

6.Controla el consumo de sal y salsas

7.Procura masticar despacio. Te saciarás antes sin necesidad de comer más.

8.Sirve porciones moderadas y en platos pequeños.

9.No debes privarte de los dulces, pero tómalos con moderación y de forma puntual.

10. No olvides hacer ejercicio

Fuente: Naturhouse

A salvo de los resfriados... ¡La dieta que te protege!


La forma de alimentarnos no solo tiene efectos en el peso, también afecta a nuestra salud y sobre todo, tiene efectos sobre nuestro sistema inmunitario. Así por ejemplo, en una dieta inadecuada, las defensas bajan, se reducen y esto se traduce en una mayor facilidad para padecer resfriados.Sin embargo, cuando la dieta en sana y equilibrada, el sistema inmune se fortalece y ayuda a prevenir las gripes. Por lo tanto, hay que incluir en la dieta alimentos cómo:

- ricos en ácidos Omega 3 y Omega 6 (pescado azul, frutos secos, aceite de oliva o de soja...)

- vitaminas A (espinacas, zanahoria, berros, calabaza, tomate...)

- vitaminas B (cereales integrales, trigo, frutos secos...)

- vitamina C (pimiento, manzana, pomelo, naranja, limón...)

Fuente: Peso Perfecto